a pilot dodging wood and granite crosses

Language: Spanish
Poet: Juan Carlos Mestre
Translator: Patrick Marion Bradley

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a pilot dodging wood and granite crosses

Two poems by Juan Carlos Mestre translated by Patrick Marion Bradley

Juan Carlos Mestre is a musician, artist, and the author of numerous poetry collections, including 2008’s La casa roja, which earned him Spain’s National Prize for Poetry. His 2012 collection La bicicleta del panadero received the Critics’ Prize for Castilian Poetry. He lives in Madrid.
Patrick Marion Bradley is a narrative nonfiction writer whose work has appeared in The Washington Post Magazine, Longreads.com, American Magazine, and FIGHT! Magazine. He holds an MFA in creative writing from American University.

Jardín Muerto

Mientras paseo por el cementerio, el lugar más apropiado
para pensar en un currículum vítae, trato de recordar
qué carta del tarot me tranquilizaría. Sé que volveréis de nuevo
amores por los que se mueve el hombre ajo el hardware de
          las estrellas.
Y sin embargo estoy aquí, viéndoos tras la ventanilla de los tranvías,
camino de la historia siguiente. Como cuando era un niño
leo tus poemas apoyado en el alma de la noche y te oigo
como a un piloto que esquivara las cruces de madera y granito.
Estamos solos desde entonces, nadie ha venido a acompañarnos
y este día vacío de viento es la única recompensa.
Se han ido, eran las palabras que ya no pueden hablar
y las ardillas que, si se diera el caso, corren entre los robles.
Tened piedad, digo a las luces que brillan tras el estanque
y las tórtolas que duermen en el saúco salen a despedir
al cabello del carpintero, mi amigo, como a un ser en lo oscuro.
En el pedregal crece a su manera la flor de los lobos
el reino de los amantes desciende sobre las casas abandonadas
y las fresas de junio. Apenas duró un momento la iluminación,
pero brindo por ti, corazón de corazones, en la jaula de la
          Emperatriz y del saltamontes.

Dead Garden

Walking through the cemetery, the most fitting place
to think over a résumé, I try to recall the tarot card
that could calm me down. I know you all will return again
for the love that moves men beneath the stars’ clockwork.
And yet I’m here, seeing you all beyond the tranvía glass,
the chain of these events. Like when I was a boy,
I read your poems nestled in the night’s soul and I hear you
like a pilot dodging wood and granite crosses.
Since then we’ve been alone, no one’s shown up to join us,
and this squall, hollow day is the only consolation.
They’ve gone, the words I still can’t speak
and the squirrels that, given the chance, scamper among the oaks.
Take pity, I tell the lights glimmering beyond the pond
and the doves sleeping in the elderberry, bidding farewell
the carpenter’s hair, my friend, like someone lost in the dark.
From the craggy earth a wildflower grows in its own way.
The reign of lovers descends over abandoned houses
and June’s strawberries. The flash hardly lasted a minute,
but I shine because of you, my heart of hearts, in the cage
of the Empress and crickets.

La Presencia

En cuanto a nosotros, encendidos bajo la misión del diluvio,
          haga la noche un canto para la intimidad de los infelices.
Oscuros como están en la marmolería del guardabosques,
          déjelos la noche hablar ya que han viajado al perdón de
          los que no se encuentran.
Elijan allí los panes del mandato, pues una cosa te darán,
          belleza, si cumples con ellos como personas verdaderas
          y de sus plazos apartas la ira como se retiran las aguas.
Están con Dios, le atan los cordones de las zapatillas, imagínate
          la pena, darles ahora una patada hacia qué precipicio.
Solo, para menos aún de lo que pide, sale el carrizo del Arca
          y regresa con un anzuelo en el pico.
Vuelve el armisticio de las viudas a la casa del sastre desde el otro
          lado de las inundaciones.
Nada cambiará bajo el peso de la advertencia tras el parimiento,
          en esto nos hemos convertido.
Da trabajo pensar dónde estuvo lo que no estuvo, cómo se
          las arreglará para convencer al portero de cada noche
          la Presencia.
Hierve el agua para ambos, para ambos cae la helada sobre
          los olivos y los que cosen, cosen hasta el amanecer.

The Presence

As for us, afire with the mission of the Flood,
make the night a canto for bluest affections.
Dark as they are in the nightwatch marblework,
leave them the evening to speak the forgiveness
they’ve sought from those they could not find.
Choose there thy daily bread, they will give you
one thing: beauty, if you find them truly human,
and divorce like ebbing tides the anger from the terms.
They’re with God, they tie his laces; imagine it,
the shame, to boot them over the edge now.
Alone, for even less than asked, the dove leaves the Ark
and flies back with a hook in its mouth.
The widows’ truce returns to the tailor’s home
from the far edge of the floodwaters.
Nothing changes with the weight of precaution,
this is what we’ve come to believe.
It’s tough to consider where what wasn’t was,
how he will sort them out to persuade
each night’s gatekeeper of the Presence.
Boil water for both, for both the frost settles
over the olive trees and those that sew, sew until sunrise.